10 noviembre 2006

No al destierro

Nunca había estado en el destierro. Siempre me pregunté qué se sentía allí. Si añoranza, si rabia, si esperanza, si odio. Ahora ya sé más cosas. Sé que tiene un nombre largo: Ciutat Esportiva Joan Gamper. Sé que está en Sant Joan Despí, a más de 4 kilómetros del Camp Nou. Sé que allí, el pasado sábado 4, jugó por primera vez el UB Barça. Como si estuviese sancionado como el Madrid de las porterías arrancadas.

¿Cómo ha llegado allí el conjunto de Sílvia Font? Porque el rincón del equipo durante los últimos tres años, el Picadero, se nos cae a trozos. Está fatal.

Hasta aquí normal. La seguridad antes que nada, por supuesto. ¿Primera opción? Jugar en el Palau Blaugrana, aunque la grada se quede muy desierta. Porque si la gente no acude demasiado al masculino, ¿quién va a ir al femenino? Desde luego seguidores hay. El baloncesto femenino vende menos, vale, pero el Barça, desde luego, podría promocionarlo más, mucho más. Si la gente supiese que el actual subcampeón de la LF juega y que la entrada es gratis más de uno se apuntaría. Así empezaron a aficionarse algunos, viendo un cartel anunciando un partido en la entrada del Picadero.

Todo se nubla

Disputar los encuentros en el santuario de Solozábal, Epi o Jiménez es lo más lógico. Es la opción más cercana. La más cómoda. Está a tan sólo unos minutos. Ningún problema. Todo se nubla cuando el conjunto de Ivanovic juega en casa un sábado a las 19.00 horas y comparte horario con el UB Barça.

¿Solución? Desterrar al equipo femenino y a su afición. Perdón, desterrar a equipo y casi despedirse de los fieles aficionados. "Tengo muchas cosas que hacer, muchos trabajos, no me da tiempo de ir tan lejos", me dijo mi amigo Xavi. Otros como Oriol o Guifré, que viven en Badalona, desestimaron la idea de pasarse la tarde entre metro y tranvía. Tampoco acudieron otros incondicionales que conozco de vista o de algunas frases breves. En la grada, sólo vi dos o tres caras conocidas.

Supongo que el resto eran familiares de chavales que acababan de jugar un partido en el complejo deportivo o gente que vivía cerca y quería pasar la tarde. Niños y niñas revoloteaban por la grada. Entre carrera y carrera, entre gesto y gesto, miraban de refilón una pista con dos canastas aún por montar. Mejor dicho, veían -como cualquiera de los asistentes- una pista tras unos garrotes, tras una barrera. Desde los asientos de tribuna, improvisados entre cintas del Barça, tampoco se podía ver demasiado bien el parquet.

El pasado

Aquellas imágenes me hicieron revivir el pasado, aquellas tardes de domingo en las que seguía los últimos minutos del partido de fútbol entre los rayos difuminados de Canal + -quién no lo ha hecho alguna vez- y los "¡puritos!" del Carrusel.

Años después las rayas del canal de televisión se han transformado, como digo, en los garrotes de la barrera. Y la silla, en amplios escalones. En las alturas. Porque el partido entre el UB Barça y el Arranz Jopisa Burgos se jugaba unos metros por debajo.

¿Y los periodistas? ¿Cómo podíamos recoger las estadísticas desde las alturas? Medio en broma, medio en serio, propuse que hicieran bolas con la información y que nos las lanzasen. Porque no era plan de que las encargadas de las tablas tuvieran que salir fuera del pabellón, pasar frío, subir escaleras y aproximarse a la grada. Así que un servidor se plantó en la pista y preguntó si podía instalarse detrás de los banquillos o en un extremo -incluso se puso al lado del banquillo visitante, pero no coló-. Y al final se colocó a unos metros de la línea de fondo, con tres compañeros más. Con casi toda la prensa, reunida en dos bancos, que se acercó a Sant Joan Despí.

Un centro comercial sin productos

Un equipo de primer nivel como el UB Barça -como ningún equipo amateur- se merece jugar en el destierro. En una especie de centro comercial sin productos. Sin estantes. ¡Cuántos metros cuadrados desperdiciados! ¡Cuántos pasillos que parecen no tener fin! Y estas instalaciones le costaron al Barça casi 70 millones de euros.

Sant Joan Despí es el destierro del UB Barça. Pero, al menos, los empleados del club que van a los partidos cumplen. Como siempre. Solucionan tus dudas, te reparten las estadísticas poco después de cada cuarto. Como en el Picadero, que será viejo, que estará anticuado, pero que es infinitamente más práctico y mejor para todos. Los periodistas teníamos una amplia mesa y los aficionados veían los partidos a través de garrotes. Ni tenían que acumular tantos kilómetros. No al destierro.

2 Comments:

At 10 noviembre, 2006 22:37, Anonymous JESS said...

Si señor!!! Cuanta razón tienes!!! Llevarlas ahy es el peor error que han hecho, al menos yo lo veo asi, no va ni la mitad de la gente q antes. Las vayas esas te tapan media pista, tienes q estar agachada para poder ver,... En fin, que solucionen los horarios del palau q seria mas facil para todos y para el baloncesto femenino.

 
At 11 noviembre, 2006 07:41, Anonymous Anónimo said...

En la feb.es pone que habia 300 personas. Exagero el de las estadisticas? Esa misma persona exagera con las estadisticas de las jugadoras de casa o solo con el publico?

 

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