15 noviembre 2006

La decisión correcta


Resolución tardía, aunque previsible. Mingo Díaz no continuará como seleccionador. No dirigirá al combinado nacional en el Europeo de Chieti el próximo verano. La FEB lo ha anunciado un mes y dos semanas después de que expirara su contrato, el 30 de septiembre. La frustrante octava posición en el Mundial de Brasil ha sido el detonante.

Es la decisión correcta. Cuando un empleado no cumple unos mínimos, no puede continuar en su puesto. No debe ampliar el acuerdo laboral. Y hay quién dirá que en Turquía fuimos bronce. Perfecto. Todos lo celebramos, pero el deporte, como la vida, es hoy y mañana. Y el seleccionador cada año tiene un examen, y una gran nota del año anterior no tiene por qué hacer media con una mala de éste. Sobre todo si dispones de los recursos suficientes para hacerlo bien y no los aprovechas.

¿Perdimos nosotros?

Pudo ser el Gran Mundial de la selección. Se llegó cuartos de final y, de nuevo, nos eliminó Rusia. Nos ganaron, entre otras, Stepanova y Korstin. ¿O perdimos nosotros? Porque Mingo Díaz no quiso o no se atrevió a sentar un buen rato en el banquillo a la líder, a Amaya Valdemoro. La alero del Samara venía de rozar la perfección ante Lituania (39 puntos), pero ese día restó más de lo que sumó. Tenía que haber sido reemplazada.

Porque la jugadora no tiene culpa si el entrenador la viste de héroe y quiere que resuelva ella. Si falla, que tire de nuevo. Si vuelve a errar, que lo vuelva a intentar. El eterno retorno. Mingo Díaz no tenía que haber seguido manteniendo en la pista a Valdemoro ese día, el día clave, si la estrella no podía cumplir. Tendría que haberla incorporado después, cuando estuviese más calmada. Más preparada para brillar.

Mingo dividió el grupo

Desde el primer instante, Mingo Díaz dividió el grupo en tres subgrupos: protegidas-indiscutibles, recambios efímeros y turistas. Las primeras jugaban siempre, aunque no pararan de fallar -volvemos a remitirnos a Valdemoro ante Rusia-. Las segundas iban y venían, como Marta Fernández o Luci Pascua. Y las últimas, como Silvia Domínguez, María Pina e Isa Sánchez, veían desde una buena posición el partido. Y sólo disputaban los minutos y partidos intrascendentes.

Parece que Mingo Díaz convocara a 12 jugadoras porque estaba obligado. Como aquel al que le preguntan en un control sobre un filósofo y acaba hablando de otro porque también era pensador y también hay nacido en la misma ciudad. Para rellenar. Para cerrar el grupo. Pero podía haberlo hecho mejor. Es raro, demasiado peculiar, que no se llevara, por ejemplo, a
Silvia Morales, del PDV, integrante del quinteto ideal de la LF (con casi 17 puntos de valoración de media). Tampoco hay que extenderse mucho más con el comportamiento que tuvo con la veterana Marina Ferragut, que "sólo" promedió 12,6 puntos y 5,1 rebotes en Hondarribia.

El futuro

Se ha ido Mingo Díaz. ¿Quién vendrá? ¿Quién dirigirá a España en el Europeo de Chieti? Propongo un par de nombres, a ver qué os parecen. José Ignacio Hernández, el mejor técnico del año. Campeón de Liga y Copa con el Perfumerías Avenida y de Europa con la selección sub 20. Un tipo más moderado que el anterior -se puede ser exigente sin abroncar-. O Carme Lluveras, general manager del Ros Casares. Amante de los duros entrenamientos, de la disciplina. Una gran candidata, aunque me extrañaría que aceptara la oferta, ya que lleva años diciendo que quiere acabar dirigiendo en la ACB.

Sea quien sea el elegido, espero que no repita los errores de los antecesores: privilegiar a algunas (Mingo Díaz) y provocar desplantes de "o se va o no vendremos más" (Vicente Rodríguez). Porque tenemos jugadoras de sobra para hacer un gran papel en los próximos años. Para mejorar nuestra historia.